La vida está hecha de pequeños momentos, sensaciones, pensamientos y emociones puntuales que nos incitan a ser como somos, a comportarnos de una manera muy concreta en cualquier instante de nuestra existencia, que nos condicionan consciente o inconscientemente a mostrarnos tal cual somos o, tal vez, como quisiéramos ser. Pasamos de puntillas por el mundo sin detenernos a observar, a analizar esos nimios detalles que encierran la auténtica esencia de lo que merece la pena vivir. Nos dejamos llevar por lo que salta a la vista, por lo superficial y acabamos dispersándonos por otros lares y por todo aquello que casi nunca contribuye a enriquecernos el alma. El mundo, la vida, están llenos de instantes que merece la pena captar. El mundo, la vida, están llenos de cosas que contar.
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